Por qué la serigrafía deja de ser rentable en tiradas pequeñas

La serigrafía es una técnica de impresión muy conocida y sigue siendo útil en determinados contextos. El problema aparece cuando se intenta usar para tiradas pequeñas o con muchos diseños distintos. En esos casos, los números dejan de cuadrar rápidamente. Si tu negocio trabaja con pedidos reducidos, personalización o producción bajo demanda, entender esto te […]

La serigrafía es una técnica de impresión muy conocida y sigue siendo útil en determinados contextos. El problema aparece cuando se intenta usar para tiradas pequeñas o con muchos diseños distintos. En esos casos, los números dejan de cuadrar rápidamente.

Si tu negocio trabaja con pedidos reducidos, personalización o producción bajo demanda, entender esto te ahorrará dinero y frustración.

El principal problema de la serigrafía

En serigrafía, gran parte del coste no está en imprimir la prenda, sino en preparar el trabajo antes de imprimir.

Ese coste fijo incluye

  • preparación de mallas
  • emulsión e insolado
  • ajustes de máquina
  • tiempo de preparación

Este coste es el mismo se impriman 10 camisetas o 1.000.

En tiradas grandes se diluye. En tiradas pequeñas recae sobre muy pocas prendas y dispara el precio unitario.

Ejemplo numérico sencillo

Pedido de 20 camisetas con un diseño de 3 colores.

Costes

  • 3 mallas x 20 € = 60 €
  • impresión y camiseta 6 € por unidad x 20 = 120 €

Total

  • 180 €

Coste por camiseta

  • 9 €

En este escenario, la preparación pesa más que la propia impresión.

Si el pedido fuera de 200 camisetas

  • el coste de mallas seguiría siendo 60 €
  • el coste por unidad bajaría de forma drástica

La variedad de diseños multiplica el problema

Muchos negocios no repiten el mismo diseño constantemente.

Por ejemplo

  • tiendas de personalización
  • marcas de ropa con colecciones cortas
  • merchandising para eventos
  • equipos deportivos con variaciones

Cinco diseños distintos de 10 camisetas cada uno no son un pedido de 50 camisetas.
Son cinco pedidos pequeños con costes de preparación repetidos.

La serigrafía penaliza la personalización

Cuando cada prenda es diferente, la serigrafía deja de ser viable.

Ejemplos claros

  • nombres distintos en camisetas
  • dorsales personalizados
  • pequeñas variaciones de diseño
  • cambios frecuentes de color

Cada variación rompe el flujo del proceso y encarece el trabajo.

El tiempo también es un coste oculto

En pedidos pequeños

  • el tiempo de preparación puede ser mayor que el de impresión
  • se ocupan máquinas para pocas prendas
  • se reduce la capacidad de asumir nuevos pedidos

Esto afecta directamente a la rentabilidad del taller.

Comparación rápida con DTF en tiradas pequeñas

En DTF

  • no hay mallas
  • no hay costes fijos por diseño
  • imprimir 1 o 50 unidades sigue el mismo proceso

Esto se traduce en

  • coste por unidad más estable
  • mayor flexibilidad
  • mejor margen en pedidos pequeños

Cuándo la serigrafía sí tiene sentido

La serigrafía sigue siendo una buena opción cuando

  • el diseño es el mismo
  • hay pocos colores
  • la tirada es grande
  • el objetivo es minimizar el coste unitario

Conclusión

La serigrafía no deja de ser una buena técnica, pero deja de ser rentable cuando el modelo de negocio se basa en

  • tiradas pequeñas
  • alta variedad de diseños
  • personalización individual
  • producción bajo demanda

En estos casos, el DTF suele encajar mucho mejor con la realidad del negocio actual.

Noticias Relacionadas